Te proponemos un juego. Lo puedes hacer ahora o más tarde.
Imagina que posees unas gafas muy especiales. Estas gafas se conectan con todos tus sentidos: Vista, oÃdo, gusto, olfato y tacto. Las gafas tienen un don: ponen etiquetas a todo lo que percibes de la realidad. Es decir, cualquier cosa, persona, situación, sonido, sabor, etc. que percibes se etiqueta como malo, como bueno o indiferente (ni bueno ni malo). Lo tienes ya, ¡perfecto!.
Imagina esta situación. Por cierto, te pones las gafas.          “Vas caminando tranquilamente por la calle. De pronto una persona te chilla y te grita, si a ti, agitando violentamente los brazos”. ¿Qué es lo que sientes?. Cierra los ojos, date tiempo, si asà lo prefieres. Recuerda que llevas las gafas puestas.
Ahora imagina esta situación. Te has quitado las gafas.        “Vas caminando tranquilamente por la calle. De repente notas que hay una persona que se dirige a ti levantando la voz más de lo habitual, se la escucha de sobra, y agitando y moviendo los brazos airadamente”. ¿Qué sientes?. (¡Eh!, recuerda que ahora no llevas puestas las gafas). Cierra los ojos, date tiempo, si asà lo prefieres.
Imagina otra situación, la que tú quieras. Puedes recordar, o mirar un cuadro de la pared, incluso puedes mirar por la ventana y ver lo que sucede en el exterior. Y si te apetece, prueba a percibir con las gafas puestas y sin las gafas, como en el ejercicio anterior. ¿Ya?. Perfecto.
Entonces, ¿qué es lo que quieres hacer con las GAFAS?.
Con cariño.